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MENSAJE DE PASCUA DEL SR. OBISPO DIOCESANO


Cantamos en la gran celebración de la Pascua: “Alégrese nuestra madre la Iglesia, revestida de luz tan brillante…Esta es la noche que a todos los que creen en Cristo, por toda la tierra, los arranca de la oscuridad del pecado, los restituye a la luz de la gracia y los agrega a los santos…Cristo asciende victorioso del sepulcro…¡Qué noche tan dichosa en que se une el cielo con la tierra, lo humano y lo divino!”

Con estas palabras de la Liturgia de la Noche Santa, los auguro de corazón a todos Ustedes, querida Familia Diocesana: “Muy Felices Pascuas en el Año Jubilar Diocesano!!!

¡Cuánta alegría nos comunica el Resucitado al contemplarlo en el esplendor de su victoria! Muriendo destruyó la muerte y resucitando restauró la vida! Nos regaló el Bautismo, suprema vocación para todo hombre y mujer de todos los tiempos.

¡Nuestro Bautismo! En la Pascua, lo recordamos y renovamos conscientes de que los que hemos sido bautizados en EL, fuimos sepultados en su muerte, para que llevemos una vida nueva!

¡Nuestro Bautismo! Aunque la inmensa mayoría lo recibimos muy pequeños, como gran regalo del amor de nuestros padres creyentes, cada vez que lo pensemos, movidos por el Espíritu nos vamos dando cuenta de todo su significado. ¿Cómo no pensar en ese momento en que la vida divina hizo irrupción en nuestra vida apenas nacida? ¿Cómo no admirar que Dios  nos convirtió en su templo vivo? ¿Cómo no agradecer nuestra entrada en la Iglesia, Pueblo suyo, nacido del costado abierto en la Cruz?

Aquel día recibimos el cirio en las manos de nuestros padres y padrinos, para que la Luz del Resucitado, la Luz del Evangelio, ilumine nuestro camino. Dejándonos iluminar siempre y especialmente cuando aparecen las sombras, tinieblas, oscuridades. Necesitamos purificarnos por el fuego encendido en la Vigilia Pascual; para que el agua pura que recibimos en estas fiestas pascuales nos santifique, y  que la Eucaristía celebrada todos los domingos nos transforme y fortalezca.

La Pascua es la fiesta del hombre nuevo en Cristo. Esta Pascua del 2010, del Año Jubilar de la Iglesia que peregrina en Soriano y Colonia,  nos lleve a todos los bautizados a tomar conciencia de que somos cristianos y al compromiso de vivir como cristianos!!!

Nos mueva a trabajar para que las situaciones de muerte que vivimos se transformen en vida. Donde los niños dejen de ser golpeados por tantas miserias humanas; donde los jóvenes  desorientados encuentren el lugar justo en la vida y en la sociedad; donde brille la capacitación y ocupación en un trabajo pleno, estable, honesto y digno; donde las familias se alimenten con el pan de la unidad y del sacrificio superando la fácil y rápida decisión de la disolución;  donde los ancianos sean realmente considerados delante  del riesgo de no ser tenidos en cuenta porque no producen y se los trate como que “ya fueron”; donde nos esforcemos por no crear ni incentivar los variados conflictos que nos rodean.

Pascua del Año Jubilar de la Diócesis: celebración de que en Cristo somos pueblo de hermanos. Ha resucitado Cristo que es nuestra Esperanza!!!

Compartiendo el gozo de este Día que hizo el Señor, los bendigo de corazón

           
+ Carlos María Collazzi
Obispo Diocesano

Mercedes, 26 de marzo de 2010