Fue una jornada muy intensa: desde la mañana el Sr. Obispo Mons. Carlos Collazzi, se reunió
con todo el presbiterio, y entre todos se planificó este Año Sacerdotal 2010. Fuimos
invitados a un fraterno y abundante almuerzo en la Casa Episcopal. Y a las 18 hs, después de ver con alegría la llegada de numerosas delegaciones de todas las Parroquias, con la presencia de los Diáconos, Sacerdotes y familiares de Mons. Rubio se comenzaba la Solemne Misa Crismal.
Como se trasladarán los restos de Mons. Rubio, fueron invitados especiales el P. Natale Vitali, delegado del Superior General de los Salesianos, y el P. Daniel Sturla, Superior del Uruguay.
Querida Familia Diocesana: “El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. El me envió a lleva la buena noticia a los pobres, a vendar los corazones heridos, a proclamar la liberación a los cautivos y la libertad a los prisioneros, a proclamar un año de gracia del Señor” Esta profecía se ha cumplido hoy!!! Uds. serán llamados “Sacerdotes del Señor”, se les dirá Ministros de nuestro Dios”. Llegue a uds la gracia y la paz de Jesucristo, el Testigo fiel, el Primero que resucitó de entre los muertos, el Rey de reyes de la tierra. El 1º de abril de 1985 en Nueva Helvecia, cuando la Diócesis celebraba sus primeros 25 años de su Creación por el Beato Juan XXIII, Nuestro Segundo Obispo Diocesano Mons. Andrés María Rubio comenzaba su homilía de la Misa Crismal diciendo: “nos hemos reunido en esta tarde, para celebrar la Misa Crismal: la Misa de más hondo alcance diocesano, puesto que en ella el Obispo, acompañado por su Presbiterio y los Diáconos, por las Comunidades Religiosas y los Laicos, bendice los Oleos y consagrada el Crisma que significan toda la acción sacramental que va construyendo la Iglesia en el tiempo y en el espacio. Y, en esta celebración, que anticipa el Jueves Santo, los ministros sagrados renovamos los sagrados compromisos asumidos libremente el día de nuestra Ordenación”
La Bendición de los Oleos que serán utilizados en los sacramentos, es siempre una parte importante: cada Párroco, recibía la caja con los Oleos, que debe llevar a su Parroquia.
"Año a año vamos descubriendo el valor que la celebración expresa: es un signo visible de los vínculos de comunión, y da nuevos impulsos a la misión de todos los miembros de nuestra Iglesia Diocesana”
Y el otro tema que era el complemento de esta hermosa jornada fue el traslado de los restos mortales de Mons. Rubio
"Decía Mons. Andrés María en esta Catedral, en la Misa del Jueves Santo de los 25 años de la Diócesis: “Aquí estamos…,Señor los “tuyos”: los que Tú elegiste para que fuéramos tuyos; los que Tú consagraste por el Bautismo para que fuéramos tu Pueblo Sacerdotal. Somos los tuyos que estamos en este mundo: en este mundo cada día más materialista; más prescindente de los valores del espíritu; sediento de placer y armado de violencia. Estamos en este mundo comprometidos a ser humildes y valientes testigos de tu Reino.
“He amado a la Iglesia: mi Madre y mi Esposa. He procurado servirla fielmente: con mis limitaciones y pecados. Creo poder decir que en estos años no he pensado en nada “mío”: mis alegrías fueron las alegrías de la Diócesis y mis dolores, los suyos.Quisiera repetir con San Pablo: he corrido, he luchado…¡He sido fiel!”
Queridos Diocesanos: en medio de las tinieblas y tantas confusiones que nos rodean, de nuestros pecados personales y sociales; de tantas miserias que afloran día a día, a nivel personal y social, en el umbral de la celebración del Misterio Pascual proclamamos como Iglesia Diocesana, “que el Señor está vivo y hace camino con nosotros; hoy, ayer y siempre la victoria de Jesucristo sobre el pecado y la muerte es el fundamento de nuestra Fe”
Al concluir la Celebración llevaremos los restos del querido Pastor de la Diócesis, al lugar por El elegido para esperar la Resurrección. A muchos de nosotros nos impuso las manos en la ordenación diaconal, sacerdotal…a mi para sucederle como Obispo Diocesano.
Recorrió incansablemente la Diócesis. Nos enseñó siempre a amar la Eucaristía y a poner nuestra confianza en María, discípula fiel y primera creyente.A Ella, Señora al pie de la Cruz, le confiamos día a día la Diócesis: el Pueblo de Dios... los Sacerdotes, nuestros queridos Seminaristas, Consagradas y ...las Vocaciones a especial consagración, lo hacemos especialmente en este primer Año Santo Diocesano.
Sin duda fue una jornada muy completa, y cuando ya al anochecer se
despedían los diversos grupos, se notaba en el rostro de todos la
alegría de este acontecer diocesano.
Fotos: Ricardo Mezquida y Flia. Tomás Risso


